Llevo 2o minutos esperándola. Mi hermana, ser gracioso y abrumante a la vez, me había citado para que fuéramos a comer, según ella.
Pero aquí estoy, 35º a la sombra, recién salido de la oficina, y ella no aparece.
Completamente aburrido, sentado en un banco de madera pintada, con el maletín en las piernas a modo de mesa, y el diario extendido sobre el. Leo la sección de deportes, mirando esporádicamente el reloj. 4o minutos de retraso.
Lento. El tiempo pasa lento. Un hombre se sienta a mi lado. Esta fétido. Me mira con el rostro ido. Maldito vago.
Me corro un poco, para evitar tocarlo. Veo algo brillante que reluce en su mano. Poco a poco, la punta de una navaja. El vago me mira, sin decirme nada. Dejo el diario a un lado, y meto mi mano lentamente al bolsillo y le largo $ 5000.
El maletín. Quiere el maletín. Realmente no se que hacer. Veo como la navaja se acerca, mas y mas a mi cuerpo. Un frió dolor contenido me corre por la espalda.
- Corre, corre- pienso.
La navaja esta casi en mi cuello, y nadie lo ve, la gente pasa de este bello espectáculo como pasan de los mimos.
El maletín, dice el vago.
El metal, duro y frió, me toca el cuello, al fin. Un poco de la piel se rompe. Un fino hilo de sangre me corre hacia el pecho.
Mi mente se va a negro. Siento que un hombre, de terno, con un maletín en las piernas, se levanta. Toma la asa del maletín con fuerza, hundiéndose las uñas en lo que queda descubierto de la mano. Le golpea la cara al vago.
Cae, a un lado de la banca, y el metal vuela de su mano en el acto. Este mismo hombre, sudando su cara, vuelve a arremeter contra el vago, ahora indefenso en el suelo.
Golpea su cabeza, rápido, lento, frió, oscuro, de muchas maneras, muchas veces, hasta que su cráneo no es mas que una mancha roja en el asfalto.
Ahora, vuelvo a ser yo. Mi traje tiene un color extraño. Me duele la mano que sujeta el maletín, que gotea bellos rubíes.
El vago, muerto y sin cabeza, yace a mis pies. Nadie lo ve, nadie me ve.
Como si nada, empiezo a caminar, mas que mal, yo no fui quien lo mato.
Y lo único que me molesta es que mi hermana lleva una hora de retraso.
Cry don't cry
lunes, 13 de abril de 2009
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Fidelis Corpus nº 1
martes, 10 de marzo de 2009
El primer buen cigarro de la mañana. El cigarro que por tantos siglos revitalizo a muchos hombres, estaba ahora en su boca. El humo danzaba frente a sus ojos formando animales imposibles y formas oniricas que deleitaban la vista. Cafe. Faltaba un café, la noche habia sigo agitada, y lo poco que habia dormido no repuso sus energias.
Tardo un momento en tener un decente café en su mesa. Dejo el cigarro a medio fumar en uno de los platillos que habian en la mesa. Era un desayuno perfecto, la casa estaba impecable, la mesa servida con prolijidad y la luz inundaba el espacio. Si no fuera por el cuerpo que estaba atado en la silla en el baño, esta seria una escena muy normal.
- Hmpf hmpf ... - decia el hombre vendado de boca y ojos, y atado de pies y manos- uuuuhh .... hmpf aargh
- Oh, callate, ¿No ves que estoy tomando mi café?
- Hmpf aurh ahmm
- Say hmpf again, i dare, i double dare motherfucker, say hmpf one more goddamn time - grito en un perfecto ingles londinense desde la mesa, aquella peliculesca frase
- Hmmmm
- Te lo adverti
Camino a grandes zancadas, dejando llevarse por el aire viciado del apartamento. Habia recogido el cigarro de la mesa, y tambien un pequeño cuchillo para abrir ostras. Se acerco al baño, cubierto con plasticos negros.
El hombre yacia ahi desde ayer en la noche, y, a pesar del incesante invierno, sudaba a mares.
- Mira, o me dejas tomar cafe tranquilo y fumarme esto- señalo la colilla- o puedes darle un besito a esto -señalo el cuchilo-, dime, pajarito de dios, ¿Que prefieres?
Sus ojos se entornaron rapidamente hacia el cigarro.
- Perfecto, tal vez te deje en la noche en algun lugar, y puedas seguir haciendo tu vida, claro, tendras que pagar un precio. Pero de eso hablaremos despues.
No era que le agradara la idea de tener un hombre con un posible trauma encefalo craneano encerrado en el baño, pero una pequeña sonrisa se le asomo por la boca. Se sento, y prendio la television. El Señor Noticia estaba hablando sobre la ola de secuestros express en Argentina y paises guerrilleros. El Señor Noticia usaba una lengua muy cuidada, afilada con los años, para extraer de los arboles verbales las palabras mas rimbombantes, y utilizarlas como herramientas de desinformacion. Al final, uso veinte palabras para decir que la sociedad era mala. Mal mal.
El Señor Noticia lo empezo a aburrir, y puso uno de los canales de entretencion variada. Termino el cigarro. El cafe sabia excelente. Solo tenia que preparar su maletin, tener las cuentas hechas del Señor Hernandez, y salir a tomar el autobus. En eso estaba, cuando sintio un golpe sordo en el baño. Tonto hombre, se habia tirado al piso tratando de salvarse. El no queria tener que volver a dar un discurso de villano, asi que tomo el cuchillo, recordo sus malditos años de ejercito, apunto firme, y lanzo el puñal en direccion a la puerta abierta del baño. Surco el aire, silbando, y se clavo en un pedazo de carne. Se sintio un gemido. Un portazo lo ahogo.
Que agotador dia de trabajo. El pequeño contador volvio a su humilde apartamento, con el manto nocturno en su cabeza. Abrio la puerta, que crujio anormalmente en sus junturas. En medio del comedor, estaba el hombre rechoncho, flotando a unos centimetros del suelo. Tenia la cabeza sin pelos, y estaba palido. De su pierna, gorgoteaba un liquido rojizo, casi naranjo. El contador pudo ver una pequeña estaca clavada de donde salia el fluido, y por segunda vez en el dia, se sonrio.
- Veamos, dejame leerte tus terminos. Viviste, hasta que llego este servidor, 41 años. Eso se traduce en, - hizo una pausa para pensar- aproximadamente, 12 años en el infierno, y unos 3 en el purgatorio.
- Baaaaargh, maaah, baaag, uuuurg - dijo el abominable ser. Mientras se retorcia, el contador saco una libreta de su bolsillo y anoto algunas cosas.
- Toma, vas derecho hacia abajo. Primera escala, bajas mas, doblas a la derecha, veras unas ventanillas. En la segunda, pregunta por mi.
- Grrr, daaaaaah. Kuurg?- balbuceo la bestia.
- Si, mira, te lo anoto aqui.M-e-f-i-s-t-o-f-e-l-e-s, -deletreo lentamente, antes de entregarle la hojita de papel al mounstro.
Y en un segundo, la horrible vision desaparecio la vista. El contador saco una bolsa negra de basura, y empezo a recoletar hueso a hueso los restos del gordo de su baño. Termino la labor, y limpio el baño con mucho desinfectante y cloro. Dejo la bolsa a un lado de la mesa, y empezo a hacer cafe.
- Querida, tengo unos huesitos para ti- llamo, marcando mucho la ultima palabra.
En el suelo repto un animalejo, con cuerpo de sierpe, pero con una cabeza aviar. Ahi donde empezaba la cabeza, habia una melena de plumas, que recordaba a un leon abstracto. Se movio con gran rapidez hacia las patas de la mesa.
- Mi querida Helena, ¿Que dijimos sobre transformarse en la mesa?
- Que, -sono debajo de la mesa- no me acuerdo que.
- Que tenias que dejar eso para cuando trabajemos.
- Bueno, bueno.
La sierpe se alejo de la mesa, y repto hacia la habitacion. Al minuto despues, una niña de unos dieciseis años salio vestida con un vestido atipico para la epoca.
- Quien era- inquirio esta ultima.
- Un gordito muy simpatico- dijo el contador, haciendo un gesto redondo con los brazos.
- Bueno, comamos entonces.
La niña trajo unos platos, y se pusieron a comer unos cuantos huesos, haciendolos crujir en sus bocas. Conversaron un rato, como una familia muy normal. Muy normal, sin una madre, obviamente. Cuando su festin termino, el contador mando a la niña dormir.
Se sento en su sillon, a oscuras,a fumar. El humo salia disparado, y luego revoloteaba en el aire.
Y entre el humo, un hombrecito gris atacaba a una señorita igualmente gris. El contador presenciaba esto como viendo un show muy aburrido.
- Siempre los violadores, no me dejan ver nada bien.
Innalo y soplo un poco mas de humo. Ahora habia una señorita con humo liquido saliendole de las muñecas.
- Perfecto, hace tiempo que no comemos suicidas.
Se puso una chaqueta muy festiva para lo que el iba a hacer en unas horas mas. Salio, dejando que el cigarro se apagara en el marco de la puerta, mientras la imagen de la señorita se desvanecia, y solo aparecia una vision borrosa de humo mezclado con neblina.
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Congratulations, you win
sábado, 24 de enero de 2009
Quiero dejarlo. Es malo. Ya siento que no sirve. Buscar a mi princesa y esperarla no me da resultado.
- Dedicado a Santiago en 100 palabras. Si cuentos mierderos pueden ganar, este deberia ser una obra de arte.
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I don't feel sleppy
Tengo los marrones ojos abiertos mirando atraves de una ventana abierta a un cielo despejado en la umbra de un dia de verano. Puedo ver los astros con la misma fascinacion que los mayas, los griegos, los fariseos, y tantos otros pueblos de la antiguedad. Aqui estoy yo, bajo una boveda fractal donde cada punto luminoso del firmamento me deslumbra poco a poco el rostro con una luz invisble a la vista casual del ojo perfido de la humanidad. La humanidad, que perdio la compostura clasica de animal y vive aligerada bajo su manto de humanismo y proliferacion incesate. Plantando semillas que se convertiran en sus semejantes, procreando bestias destinadas a vivir en un mundo que no los quizo, pero que Dios, el grande y poderoso martillo en el cielo, si quiere que ahi vivan.
Para que conoscan la parasimonia de un mundo grandiosamente onirico, donde el destino es una cosa que El, infinito señor, maneja a su antojo. Te da un libre albedrio, pero esta escrito, y nunca sabes donde termina el sueño y empieza la realidad o viceversa. Y al final del dia, lo unico que tienes en un manojo de ideas esparcidas en el eter que tu llamas vida. Una vida que te forzaron a vivir, el señor de la esquina que vende diarios, el hombre que te pateo la cara al salir de una fiesta, o la novia que te dejo por ser un imbecil.
Pero dime,¿Que vision es mas bella que la de las estrellas tristes brillando donde lo unico que hay en su efimera vida es oscuridad? ¿Acaso no te recuerdan tu humillante vida, donde tratas de brillar con la luz que no tienes?.
Retorcidamente te devanas en pensamientos como estos, imbecil genio, haciendote una vision amarga de la vida. Una vision correcta de la vida.
Dime, ¿Quien te va a salvar cuando ese tumor latente en tu cerebro se le ocurra salir a jugar?,¿Quien ayudara al cadaver andante?
Yo diria que lo unico que necesitas es dejar de pensar. Dejalo, oscurece tu mente, ponla en blanco, destruye los recuerdos, destruye el aire, augura mejores dias, deja de lado los problemas, embebe tus ideales, aferrate a lo material, reducete a un engrendo, al hijo mal nacido de la sociedad, a trabajar dos turnos completos, a comer comida mierdosa mientras al gordo con su gordo trasero come rost beef, a estar con tu hermosa pareja mientras en el jardin del vecino el pasto es mas verde.
Be an asshole (Se un imbecil)
Todos lo son, y todos son felices. La felicidad esta en ser estupido. Ve a probar tu nueva vida.
O puedes oponerte. And be one of us (Y ser uno de nosotros)
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It's Bad, It's Good
jueves, 4 de diciembre de 2008
Por fin lo consegui. Finalmente, nada. Luego de años de buscarla, se me presento a mi puerta, felicidad. Y le abri ancho y fuerte la puerta, y deje que se me embebiera en las entrañas, que ahondara en mi alma, con el febril amor de quien no ha amado mas que a cosas o gente que valen lo etereo. Y ella corria, rapido, entre mis matorrales, y la perseguia, atontado, con los ojos brillosos y la punta del corazon en la espalda, reptando entre los pasajes iluminados de mi vida, excentos de umbra, luciernagas en el cielo.
---------------------
Deje que un embrion se me alojara en el cerebro de mi corazon, y crecio, y crecio, como crece cada dia, entre que mi vida se va y viene, sin ser una gran vida. Y me doy cuenta, que antes, era horrible, un horrible ser, una escoria mas con numeros y guion. Le tenia miedo, miedo, que ahora justifico.
Y lo sigo siendo, solo que en mi mente lo se, soy un hijo relegado de Dios, pero aun asi, no dejo que su Mano me golpee el estomago cuando estoy bien. La unica mano que me acaricia es la del vacio, un vacio reconfortante, un vacio que me recuerda que no hay nadie mas que yo donde ire, donde estoy, con el grito de mis ojos. Irradio nada. Y nada recibo.
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Endless
jueves, 20 de noviembre de 2008
Estamos sentados, con una luz tenue sobre nosotros, en casa de Franco. Tenemos al frente sushi, abundante sushi, y no hay tintineo mas alla de el golpe de los vasos. Un vaso se derrama un poco sobre la mesa, nadie se da cuenta. Una pieza de sushi surca el aire y cae sobre la soja con wasabi, estrepitosamente, salpicandonos. En un momento, todo se detiene, y alguien cae a limpiar el desastre. Luego, todo esta como antes. El ambiente se mantiene tibio. Franco me invita a tomar un Collins, mientras me lleno la boca con Uramakis. Nos paramos, y charlamos un momento mientras Franco sirve en un vaso largo de delgado el Collins. Miro hacia la mesa, y tambien al sofa. En la mesa todo se puso mas meloso, y las parejas estan acurrucadas como si el mundo se fuera a acabar. Le digo a Franco que todavia no estamos asi. Sorbe un poco de trago, y me asiente con la cabeza. El sofa esta vacio, solo esta ella. Con el cabello amarillo. No se quien sera. Franco me alarga su vaso semi vacio. Espera, me dice. Lo veo aproximarse al sofa. Ya se que sigue.
Me deslizo como una sierpe en la estepa, hacia la puerta, y salgo a tomar aire al patio. Fatuosidad de noche, donde las luces muestran las sombras como algo celestial. Siento el clamor desde dentro de la casa. El escalon me cobija un poco, y dejo que el aire me despeine con sus infinitos dedos, dejando que la brisa me roze los oidos. Asi estaba yo, cuando vi unos ojos escondidos, como yo, en la oscuridad. Al parecer, de debo de haber visto muy gracioso, con la cara hacia arriba, capturando el viento. Me miraba, y solo veia sus ojos. Hola.
Se acerco, y le vi la cara, extrañamente blanca. Hola. Me dice que adentro hay mucho ruido. Claro, le dije. Me alcanza una botella de algo trasparente. Acerco mis ojos a la botella. Todavia no estoy tan borracho, y puedo leer claramente la inscripcion de una botella de vodka. ¿Quieres?. Solo ahi me doy cuenta de que todavia tengo los vasos de adentro. Le paso uno a ella, y me quedo con el de Franco. Esto es mejor, le digo, con la cara llena de sonrisa. En silencio, sorbimos licor. Ella estaba ahi, tendida en el pasto, y yo me empeze a escurrir hacia su lado. Lo nota ella, y se me carga en un hombro. Me pregunta por que sali, y mientras habla, veo que Franco me hace señas para entrar, por la ventana abierta. Le hago un gesto con la cara, y se larga. Tenia ganas de frio, le respondo, con ensoñacion en la voz. Justo como yo, me dice. Nos quedamos asi, apoyados, largo rato, hasta que las luces de la calle se apagaron, apagando el mundo alrededor.
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Proximity
lunes, 10 de noviembre de 2008
No hay forma de decirlo, una resonancia en mi mente, una luminosidad alterna en la claridad del dia, que me enerva el espiritu y no me deja dormitar. Dejame decirte cuanto siento no poder decirte cuanto siento el hecho de tener que estar contigo mientras no estas, de irme cuando llegas o de callarme un ruido sordo.
Ya mis manos no pueden sostener el peso del mundo que siempre cargue, no pueden, el pellejo se les sale, y el mundo me rompe los huesos, y tu eres el mundo implacido, en mis huesos, en mis uñas, en mi carne.
Pero tu no ves, el hueso, el alma encarnada, ni mi clamor, ni nada, por que ver y oir no son tus cualidades. Eres la estatua mas bella del cementerio, donde yo estoy enterrado bajo nueve metros de tierra y cemento, pero aun asi te veo, los ojos marfilosos.
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No escuche que cantaste
Deje de tocar el Do, y en ese momento pude mirar hacia afuera y observar lo bello del dia. Un gran dia para salir, me dije. Luego recorde a mi madre, tan inteligente. Nunca salgas sola, me dijo cuando niña, y todavia no puedo sacarme ese consejo de encima. Miro nuevamente la calle, y pasa una pareja en bici, con su equipo deportivo y todo. Me imagino andando asi por una calle sureña, con lluvia y sin sonido. No, no hay calles asonoras para mi.
Me llevo la mano a la cabeza, y se me parte en el acto. Rezongo a la pared, y me empiezo a levantar con lentitud. Dios, no mas martini para el buen bebedor. Toco el suelo, por que no veo nada en la oscuridad en la que estoy. Camisa, zapatos, pantalones. ¿Donde estan los pantalones?. Detras del armario estaban, pero no se como llegaron ahi. 12.30 am. Una buena hora para irse, aunque todavia son las 6.00 am. Puse a calentar agua en el hervidor electrico, que dio chipazos en cuanto lo encendi. Empiezo a mirar la TV, y salen noticias morales. Dejo de lado eso y me pongo a prepararme mi dosis diaria de cafe, y dejo que mi mente vaguee unas cuantas horas, al compas de los acordes que vienen de mi ventana.
Le digo a mi madre que saldre. Extrañada, me pregunta quien me acompañara. Solo es ahi, a la calle, le digo. Salgo rapidamente antes de que diga nada, y me pongo un abrigo para salir. El viento frio esta delicioso. Dejo que la mezcla del olor a humedad y sol clarificante despues de la lluvia me levanten. Me encamino doce pasos a la derecha, trece a la izquierda, y luego cruzo la calle hacia el bazar. Le pido al señor que me de un helado. Helados de verano, no de invierno. La cara de sorpresa es innombrable. Salgo del local y me pongo a pasear un poco, siempre teniendo la casa enfrente.
Olor a mojado. El sol me quema los ojos y la bulla me retumba en la cabeza. Cierro rapidamente la ventana, dejo la TV apagada y me voy yendo. La escalera estrecha me hace flaquear como si fuera un perro nuevo. Despues de abrir la reja, me pongo a caminar calle arriba. Un feliz bellaco esta atacando a otro con su noble espada. Digo, un ladron haciendo su trabajo. Paso al lado de ellos, ninguno lo nota. Entro donde don Daniel, y le pido un helado. Si, de esos que dan frio. Me dice que es segunda persona que lo pide. Dato anecdotico del dia, hay otra persona cerca que come helados en invierno.
Deje de mirar las aves que se posaban sobre la Acacia Melanoxylon que esta proxima a la esquina. Mi atencion se centra en la pareja de abuelos que aparecen en el contorno de la esquina opuesta. Tan viejitos, tan dulces. La gente anciana (no vieja) me atrae un poco, no me imagino siendo asi. El hombre que viene atras de ellos parece poco feliz. Todos parecen poco felices a esta hora.
Viejos. Rapido. Apura. Deja pasar. Bravo, bravo. Que extraño, me siento observado. Esa extraña sensacion de que ... Oh, espera, ella me esta mirando. Que mirara, es un enigma.
Se ve raro. Camina raro. Me esta mirando, pero mira mas alla de donde estoy, atras mio. Miro por sobre mi hombro y veo que no hay nada. Se acerca. Dios.
Una de esas extrañas cosas en mi es que tenga cojones para hablarle a un desconocido. Pero se ve que ella es interesante, asi que, vamos a hablarle. Se movio un poco hacia atras. Influencia de las noticias. Vageo un hola en mi boca. Hola, me dice con tranquilidad finjida. Elisa, me dice que se llama. Rapida, muy rapida. Me estira la mano. Le doy la mano. Es una mano como otras.
Alex. Olor a cafe me llega de su boca. Y luego, nada. No me dice nada y no digo nada. Me mira con los ojos vacios. Le digo que donde vive, atras, en la calle de atras, me dice. Me dice que va un poco apurado. Claro, claro. Le dejo. Adios Alex. Chao Elisa.
Sube el escalon de la casa de mas atras, y desaparece en el umbral de la puerta. El señor Palacios estara extrañado que no haya llegado aun. No importa. Me doy vuelta, y me pongo frente a la puerta de la casa de Elisa. Quiero golpear la puerta, pero no puedo. Y mientras ofuscado pienso en lo tonto de mis palabras, me siento en el escalon, como un derrotado empresario que perdio todo en una transaccion fallida en las Islas Caiman. Tiro una piedra a la calle, y escucho la musica de arriba. Notas de un instrumento. No se de musica, pero es la misma musica de cuando despierto. Cierro los ojos y pienso en doce canticos de iglesia. Y disvario un poco y cierro los ojos.
No, no ire a trabajar hoy.
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A smile in my face
sábado, 11 de octubre de 2008
El dia esta claro afuera, y la brisa me golpea el pelo. La ventana esta abierta, mis ojos van aqui, de esta nube, hacia el cegador sol, de nuevo a la nube. Un rayo, un ave surcando el mar incorporeo, blanca, con su gracia, se posa en un arbol.
Hace años, muchos años, las aves siempre estaban por aqui, revoloteando, graznando, clamandole a Eolo por brisas placenteras. Siempre esperaron, pacientemente, el viento. Pero, poco a poco, menos aves qudaban ya ahi, y la vista se volvia triste, y el cielo se nublaba, y la nube lloraba.
Tanto cuidar del arbol, pense, tanto cuidar de el para que ellas volaran, y ahora no pueden, no hay viento que las lleve.
Y la brizna que era mi corazon se empezo a romper poco a poco, la lluvia se embebia en los filamentos secos, la dulce cancion se apagaba, el lamento retornaba, cada dia era un desalentador pasar lento e incordioso. Las manos se me cansaron, no habia tierra que labrar, no habia dulce que probar. El ascenso de las aves me dejo malhecho, habia necedad en mi todavia para pensar en el dulce aire que podria llegar un dia.
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Open a tree
domingo, 28 de septiembre de 2008
Estoy apoyado en un vientre, donde la luz me rompe las corneas, mientras miro mas alla del sol, una nube en tu ojo, un ojo amarrilo en la laguna lechosa. El amarillo me reluce y sigo mirando hacia la estrella materna, con los ojos ya encegecidos, mientras mis pies se hunden en el barro, mis zapatos se estacan ahi, termino caminando solo en pies desclazos por el estrecho camino de tierra, coronado con sauces que se mecen al viento y susurran en mi cabeza.
Mas alla, al final del camino, esta el alba oscura, el gris blanco, el hombre comprensivo, un especimen no encontrado que me habla con su musica ancestral, y me regurgita trozos de escritura olvidada como los viejos dias de años muertos. Y la lata cruje arriba en mi cabeza, y, veo nuevamente los ojos amarillos que me observan con detencion, posandose en mis cabellos alborotados en mi cabeza, el pendulo que es su mano me arregla, y me toca las mejillas rosaceas, con todavia el tremulo del sueño le respondo la caricia, mientras me imagino durmiendo nuevamente, arriba alla, en el cojin arenoso de mi espacio.
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Teardrop
El llanto. No, no es solo el hecho de liberar fluidos salinos por los conductos lagrimales. Al menos, eso creo.
La risa. La risa es como el llanto. Irrefenable, fea si es falsa, armoniosa si es original, molesta en algunos casos, mal lograda por mucha gente.
Finjir la sonrisa se puede hacer. Tambien el llanto.
Claro, a veces, no se puede, y simplemente hay que dejar que te lleve. Da pena, es cierto.
Es sinonimo de pena, de muerte, de lejania. Tambien hay un buen llanto, reconciliaciones, risa, etc.
Llorar es un arte, y como todo arte, va en varias clases. Llorar no es lindo si no se sabe hacer, ni siquiera es lindo si lo tratas de embellecer. Hay gente que llora hermosamente, con sentimiento, sin sonidos, con un leve mascullido de dolor o felicidad.
Estan otros, que lloran estrepitosamente, gritando, saltando, mostrandoles a todos su derrochista impetu.
En efecto, llanto y risa son cosas poderosamente curiosas. Puedes llorar y reir, o viceversa, haciendo una mezcla variopinta. Ahora, en estos precisos momentos, oigo el llanto pausado de un gato. Cosa rara, los animales lloran, pero no rien. Un gato maulla en mi ventana y le veo los ojos cristalinos como opalos recortados en la noche. En cambio, nunca he visto la esplendorosa risa de un gato, ni una risa sin gato, mucho menos.
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Family Business
viernes, 6 de junio de 2008
El dedo indice se contrajo como en camara lenta. El infimo mecanismo se acciono, el diente se movio, con un click mecanico. El percutor volvio a su original posicion con violencia, golpeando la aguja retractil, debil engranaje de pertubador resultado. El golpe genera una llamarada gigante en ese microesquema. La mezcla de nitrato de potasio, carbono y azufre explota, haciendo moverse la corredera, expulsando el caliente casquillo, disparando el metal curvado. En el mismo instante, se llena el engranaje con un nuevo casquillo y metal curvado, mientras la pieza se mueve y silba por el aire, corriendo airadamente por el cañon.
El metal surca el aire, diez centimetros, un metro, cinco metros. En su camino, atraviesa y destruye la cutila, los fluidos, y las alas de un mosquito infortunado que pasaba por ahi.
Luego de embebida con tales fluidos, la bala siguio su curso, diez metros. A los dieciseis metros, la bala penetro la dermis, rozo un hueso, rompio un nervio, rebano una arteria y repitio el proceso a la inversa.
La debil piel no aguanta, y deja pasar el metal, que surca unos metros mas hasta llegar a una fria pared de marmol. Se incrusta con dolor, doblandose en si misma, aplanandose un tanto, quedandose igual de fria que la pared. Al segundo, tres, quince, veinte de sus hermanas tuvieron su mismo final. Una familia de balas en el marmol blanco.
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