Endless

jueves, 20 de noviembre de 2008

Estamos sentados, con una luz tenue sobre nosotros, en casa de Franco. Tenemos al frente sushi, abundante sushi, y no hay tintineo mas alla de el golpe de los vasos. Un vaso se derrama un poco sobre la mesa, nadie se da cuenta. Una pieza de sushi surca el aire y cae sobre la soja con wasabi, estrepitosamente, salpicandonos. En un momento, todo se detiene, y alguien cae a limpiar el desastre. Luego, todo esta como antes. El ambiente se mantiene tibio. Franco me invita a tomar un Collins, mientras me lleno la boca con Uramakis. Nos paramos, y charlamos un momento mientras Franco sirve en un vaso largo de delgado el Collins. Miro hacia la mesa, y tambien al sofa. En la mesa todo se puso mas meloso, y las parejas estan acurrucadas como si el mundo se fuera a acabar. Le digo a Franco que todavia no estamos asi. Sorbe un poco de trago, y me asiente con la cabeza. El sofa esta vacio, solo esta ella. Con el cabello amarillo. No se quien sera. Franco me alarga su vaso semi vacio. Espera, me dice. Lo veo aproximarse al sofa. Ya se que sigue.
Me deslizo como una sierpe en la estepa, hacia la puerta, y salgo a tomar aire al patio. Fatuosidad de noche, donde las luces muestran las sombras como algo celestial. Siento el clamor desde dentro de la casa. El escalon me cobija un poco, y dejo que el aire me despeine con sus infinitos dedos, dejando que la brisa me roze los oidos. Asi estaba yo, cuando vi unos ojos escondidos, como yo, en la oscuridad. Al parecer, de debo de haber visto muy gracioso, con la cara hacia arriba, capturando el viento. Me miraba, y solo veia sus ojos. Hola.
Se acerco, y le vi la cara, extrañamente blanca. Hola. Me dice que adentro hay mucho ruido. Claro, le dije. Me alcanza una botella de algo trasparente. Acerco mis ojos a la botella. Todavia no estoy tan borracho, y puedo leer claramente la inscripcion de una botella de vodka. ¿Quieres?. Solo ahi me doy cuenta de que todavia tengo los vasos de adentro. Le paso uno a ella, y me quedo con el de Franco. Esto es mejor, le digo, con la cara llena de sonrisa. En silencio, sorbimos licor. Ella estaba ahi, tendida en el pasto, y yo me empeze a escurrir hacia su lado. Lo nota ella, y se me carga en un hombro. Me pregunta por que sali, y mientras habla, veo que Franco me hace señas para entrar, por la ventana abierta. Le hago un gesto con la cara, y se larga. Tenia ganas de frio, le respondo, con ensoñacion en la voz. Justo como yo, me dice. Nos quedamos asi, apoyados, largo rato, hasta que las luces de la calle se apagaron, apagando el mundo alrededor.

Proximity

lunes, 10 de noviembre de 2008

No hay forma de decirlo, una resonancia en mi mente, una luminosidad alterna en la claridad del dia, que me enerva el espiritu y no me deja dormitar. Dejame decirte cuanto siento no poder decirte cuanto siento el hecho de tener que estar contigo mientras no estas, de irme cuando llegas o de callarme un ruido sordo.

Ya mis manos no pueden sostener el peso del mundo que siempre cargue, no pueden, el pellejo se les sale, y el mundo me rompe los huesos, y tu eres el mundo implacido, en mis huesos, en mis uñas, en mi carne.

Pero tu no ves, el hueso, el alma encarnada, ni mi clamor, ni nada, por que ver y oir no son tus cualidades. Eres la estatua mas bella del cementerio, donde yo estoy enterrado bajo nueve metros de tierra y cemento, pero aun asi te veo, los ojos marfilosos.

No escuche que cantaste

Deje de tocar el Do, y en ese momento pude mirar hacia afuera y observar lo bello del dia. Un gran dia para salir, me dije. Luego recorde a mi madre, tan inteligente. Nunca salgas sola, me dijo cuando niña, y todavia no puedo sacarme ese consejo de encima. Miro nuevamente la calle, y pasa una pareja en bici, con su equipo deportivo y todo. Me imagino andando asi por una calle sureña, con lluvia y sin sonido. No, no hay calles asonoras para mi.

Me llevo la mano a la cabeza, y se me parte en el acto. Rezongo a la pared, y me empiezo a levantar con lentitud. Dios, no mas martini para el buen bebedor. Toco el suelo, por que no veo nada en la oscuridad en la que estoy. Camisa, zapatos, pantalones. ¿Donde estan los pantalones?. Detras del armario estaban, pero no se como llegaron ahi. 12.30 am. Una buena hora para irse, aunque todavia son las 6.00 am. Puse a calentar agua en el hervidor electrico, que dio chipazos en cuanto lo encendi. Empiezo a mirar la TV, y salen noticias morales. Dejo de lado eso y me pongo a prepararme mi dosis diaria de cafe, y dejo que mi mente vaguee unas cuantas horas, al compas de los acordes que vienen de mi ventana.

Le digo a mi madre que saldre. Extrañada, me pregunta quien me acompañara. Solo es ahi, a la calle, le digo. Salgo rapidamente antes de que diga nada, y me pongo un abrigo para salir. El viento frio esta delicioso. Dejo que la mezcla del olor a humedad y sol clarificante despues de la lluvia me levanten. Me encamino doce pasos a la derecha, trece a la izquierda, y luego cruzo la calle hacia el bazar. Le pido al señor que me de un helado. Helados de verano, no de invierno. La cara de sorpresa es innombrable. Salgo del local y me pongo a pasear un poco, siempre teniendo la casa enfrente.

Olor a mojado. El sol me quema los ojos y la bulla me retumba en la cabeza. Cierro rapidamente la ventana, dejo la TV apagada y me voy yendo. La escalera estrecha me hace flaquear como si fuera un perro nuevo. Despues de abrir la reja, me pongo a caminar calle arriba. Un feliz bellaco esta atacando a otro con su noble espada. Digo, un ladron haciendo su trabajo. Paso al lado de ellos, ninguno lo nota. Entro donde don Daniel, y le pido un helado. Si, de esos que dan frio. Me dice que es segunda persona que lo pide. Dato anecdotico del dia, hay otra persona cerca que come helados en invierno.

Deje de mirar las aves que se posaban sobre la Acacia Melanoxylon que esta proxima a la esquina. Mi atencion se centra en la pareja de abuelos que aparecen en el contorno de la esquina opuesta. Tan viejitos, tan dulces. La gente anciana (no vieja) me atrae un poco, no me imagino siendo asi. El hombre que viene atras de ellos parece poco feliz. Todos parecen poco felices a esta hora.

Viejos. Rapido. Apura. Deja pasar. Bravo, bravo. Que extraño, me siento observado. Esa extraña sensacion de que ... Oh, espera, ella me esta mirando. Que mirara, es un enigma.

Se ve raro. Camina raro. Me esta mirando, pero mira mas alla de donde estoy, atras mio. Miro por sobre mi hombro y veo que no hay nada. Se acerca. Dios.

Una de esas extrañas cosas en mi es que tenga cojones para hablarle a un desconocido. Pero se ve que ella es interesante, asi que, vamos a hablarle. Se movio un poco hacia atras. Influencia de las noticias. Vageo un hola en mi boca. Hola, me dice con tranquilidad finjida. Elisa, me dice que se llama. Rapida, muy rapida. Me estira la mano. Le doy la mano. Es una mano como otras.

Alex. Olor a cafe me llega de su boca. Y luego, nada. No me dice nada y no digo nada. Me mira con los ojos vacios. Le digo que donde vive, atras, en la calle de atras, me dice. Me dice que va un poco apurado. Claro, claro. Le dejo. Adios Alex. Chao Elisa.

Sube el escalon de la casa de mas atras, y desaparece en el umbral de la puerta. El señor Palacios estara extrañado que no haya llegado aun. No importa. Me doy vuelta, y me pongo frente a la puerta de la casa de Elisa. Quiero golpear la puerta, pero no puedo. Y mientras ofuscado pienso en lo tonto de mis palabras, me siento en el escalon, como un derrotado empresario que perdio todo en una transaccion fallida en las Islas Caiman. Tiro una piedra a la calle, y escucho la musica de arriba. Notas de un instrumento. No se de musica, pero es la misma musica de cuando despierto. Cierro los ojos y pienso en doce canticos de iglesia. Y disvario un poco y cierro los ojos.
No, no ire a trabajar hoy.

A smile in my face

sábado, 11 de octubre de 2008

El dia esta claro afuera, y la brisa me golpea el pelo. La ventana esta abierta, mis ojos van aqui, de esta nube, hacia el cegador sol, de nuevo a la nube. Un rayo, un ave surcando el mar incorporeo, blanca, con su gracia, se posa en un arbol.
Hace años, muchos años, las aves siempre estaban por aqui, revoloteando, graznando, clamandole a Eolo por brisas placenteras. Siempre esperaron, pacientemente, el viento. Pero, poco a poco, menos aves qudaban ya ahi, y la vista se volvia triste, y el cielo se nublaba, y la nube lloraba.
Tanto cuidar del arbol, pense, tanto cuidar de el para que ellas volaran, y ahora no pueden, no hay viento que las lleve.
Y la brizna que era mi corazon se empezo a romper poco a poco, la lluvia se embebia en los filamentos secos, la dulce cancion se apagaba, el lamento retornaba, cada dia era un desalentador pasar lento e incordioso. Las manos se me cansaron, no habia tierra que labrar, no habia dulce que probar. El ascenso de las aves me dejo malhecho, habia necedad en mi todavia para pensar en el dulce aire que podria llegar un dia.

Open a tree

domingo, 28 de septiembre de 2008

Estoy apoyado en un vientre, donde la luz me rompe las corneas, mientras miro mas alla del sol, una nube en tu ojo, un ojo amarrilo en la laguna lechosa. El amarillo me reluce y sigo mirando hacia la estrella materna, con los ojos ya encegecidos, mientras mis pies se hunden en el barro, mis zapatos se estacan ahi, termino caminando solo en pies desclazos por el estrecho camino de tierra, coronado con sauces que se mecen al viento y susurran en mi cabeza.
Mas alla, al final del camino, esta el alba oscura, el gris blanco, el hombre comprensivo, un especimen no encontrado que me habla con su musica ancestral, y me regurgita trozos de escritura olvidada como los viejos dias de años muertos. Y la lata cruje arriba en mi cabeza, y, veo nuevamente los ojos amarillos que me observan con detencion, posandose en mis cabellos alborotados en mi cabeza, el pendulo que es su mano me arregla, y me toca las mejillas rosaceas, con todavia el tremulo del sueño le respondo la caricia, mientras me imagino durmiendo nuevamente, arriba alla, en el cojin arenoso de mi espacio.

Teardrop

El llanto. No, no es solo el hecho de liberar fluidos salinos por los conductos lagrimales. Al menos, eso creo.
La risa. La risa es como el llanto. Irrefenable, fea si es falsa, armoniosa si es original, molesta en algunos casos, mal lograda por mucha gente.
Finjir la sonrisa se puede hacer. Tambien el llanto.
Claro, a veces, no se puede, y simplemente hay que dejar que te lleve. Da pena, es cierto.
Es sinonimo de pena, de muerte, de lejania. Tambien hay un buen llanto, reconciliaciones, risa, etc.

Llorar es un arte, y como todo arte, va en varias clases. Llorar no es lindo si no se sabe hacer, ni siquiera es lindo si lo tratas de embellecer. Hay gente que llora hermosamente, con sentimiento, sin sonidos, con un leve mascullido de dolor o felicidad.
Estan otros, que lloran estrepitosamente, gritando, saltando, mostrandoles a todos su derrochista impetu.

En efecto, llanto y risa son cosas poderosamente curiosas. Puedes llorar y reir, o viceversa, haciendo una mezcla variopinta. Ahora, en estos precisos momentos, oigo el llanto pausado de un gato. Cosa rara, los animales lloran, pero no rien. Un gato maulla en mi ventana y le veo los ojos cristalinos como opalos recortados en la noche. En cambio, nunca he visto la esplendorosa risa de un gato, ni una risa sin gato, mucho menos.

Family Business

viernes, 6 de junio de 2008

El dedo indice se contrajo como en camara lenta. El infimo mecanismo se acciono, el diente se movio, con un click mecanico. El percutor volvio a su original posicion con violencia, golpeando la aguja retractil, debil engranaje de pertubador resultado. El golpe genera una llamarada gigante en ese microesquema. La mezcla de nitrato de potasio, carbono y azufre explota, haciendo moverse la corredera, expulsando el caliente casquillo, disparando el metal curvado. En el mismo instante, se llena el engranaje con un nuevo casquillo y metal curvado, mientras la pieza se mueve y silba por el aire, corriendo airadamente por el cañon.
El metal surca el aire, diez centimetros, un metro, cinco metros. En su camino, atraviesa y destruye la cutila, los fluidos, y las alas de un mosquito infortunado que pasaba por ahi.

Luego de embebida con tales fluidos, la bala siguio su curso, diez metros. A los dieciseis metros, la bala penetro la dermis, rozo un hueso, rompio un nervio, rebano una arteria y repitio el proceso a la inversa.
La debil piel no aguanta, y deja pasar el metal, que surca unos metros mas hasta llegar a una fria pared de marmol. Se incrusta con dolor, doblandose en si misma, aplanandose un tanto, quedandose igual de fria que la pared. Al segundo, tres, quince, veinte de sus hermanas tuvieron su mismo final. Una familia de balas en el marmol blanco.

Elizabeth

miércoles, 28 de mayo de 2008

Gene Kelly - Singing in the Rain

Le alzanze una taza de cafe humeante. La tomo con timidez, aun empapada por la lluvia.
Gracias, dijo en tono amable y triste. El pelo le caia en la cara, pegandosele en las mejillas.Debe haber notado que la miraba, por que con un diestro movimiento, se aparto el cabello de la cara, para posarlo tras sus hombros. Todavia no habia yo articulado palabra, no por cohibicion, sino por que no veia que decir. Me paro todavia en silencio, tomo del baño una toalla y voy a dejarsela. Alli esta, mirando mi departamento con extrañeza. Observa el cuadro azul a rayas que pinte hace un tiempo. Lo primero que me dice al verme, es, con voz infantil, quien pinto eso.
Yo, le digo cortante. Creo que nunca ganare un premio por mi amabilidad. Le lanzo con cariño la toalla, todavia desde el umbral de la puerta. Se seca el cabello con entusiasmo. Ahora, que esta parada, puedo notar la complejidad de su cuerpo. Es bello, acorde a la edad que creo que tiene. La polera morada y mojada forma pequeñas lineas humedas, pegadas a su cuerpo. Los raidos pantalones desprenden todavia gotas de lluvia, que caen suave y tortuosamente en mi alfombra.
Termina su precario secado y se desplomo en la silla. Por que lo hacias, le pregunto. Singing in the rain, recibo por unica respuesta. El recuerdo de la antigua pelicula flota en mi mente, como una transparente y fina pelicula. La puedo ver, saltando en charcos de agua, cantando, bailando.
Despabilo, y le digo que si quiere que le preste ropa para cambiarse. Desconfia un poco, pero luego asiente.
La pieza el fondo, segundo cajon. Ahi hay ropa. Hay ropa, lo se, ropa de mujer. Ella la dejo ahi, ni siquiera se digno a sacarla de mi hogar. Ropa de mi ex-novia, le digo hosca y vaciamente.
Lo supuse, dice, mirando la foto en sepia que nos muestra a los dos al borde del rio.
La abandono un poco para que cambie su ropa. Tomo un poco del restante cafe, y lo deposito en mi taza roja. Busco en mi chaqueta el buen cigarro y el feliz fuego. Como dos viejos amigos, se abrazan el uno al otro. Le doy un sorbo al cafe. Amargo. Una bocanada de humo. Amargo.
Dejo que el cigarro se consuma poco a poco, mientras veo danzar las oniricas formas del humo.
La veo entrar, como un dulce recuerdo. El pelo recogido en una improvisada trenza. La ropa verde que ocupa es un conjunto que nunca a ella le vi puesto.
Simplemente, se veia bella. Se acerco y oli su perfume mezclado con el de la ropa. Menciono algo del orden, pero no oi mas.
Me quede comtemplandola un momento, recordando arroyos sin cause, libros infinitos, rosas de inocuo olor, ojos de maticez imposibles, brillos en el oscuro espacio.
Note el brillo de sus ojos, ese brillo en el espacio. Brillaron, y por primera vez note que poseia ojos. Ojos pardos y apagados, ahora refulguraban a la tenue luz de la lampara que iluminaba la estancia.
Se aproximo mas a mi, que subitamente me habia parado. Me rodeo con los brazos, timidamente todavia. Tal acto era osado, pero ella lo hacia con cuidado, como si tocarme fuera a romperme. Nada mas alejado de la realidad.
Senti como mis brazos se movieron, rodearon su cuerpo, su febril cuerpo. Cada uno de mis dedos era un apendice diferente, que examinaba con premura tal cuerpo.
Luego, su boca se aproximo, lenta y calidamente . Senti su vaho, dulce de moras o algo similar. No creo que haya forma de que explique que calor inundo mi pecho. Era como si enciendieran en mi un fatuo fuego eterno.
Desperte, con la cabeza apoyada en su vientre. Suave y aterciopelada piel que ahora dormia, dormia en mi cama, en mis sabanas, en mi almohada bajo su cabeza.
Me levante suavemente, me puse los interioes, y me dirigi al baño. Al momento, note cierto escozor en la espalda. Gire para verme mejor, y vi cuatro lineas rojas surcando mi blanca espalda.
Termine de examianrme, con la conviccion de volver a la cama. Pero, al llegar, no habia andie alli. La busque con la mirada y vi en el suelo su ropa, y otras cosas mas. Habia tomado mi polera.
Desde la cocina siento el tintineo de platos y cucharillas. Poco a poco, el olor del buen cafe llega a las ventanas de mi nariz.
Ven, hice cafe, me grita desde la cocina animadamente.
Yo solo atino a asentir con la cabeza, ignorando que ella no puede verme. Mientras cruzo el apartamento hacia la cocina, canto:
- What a glorious feeling, I'm happy again.

Are you there?

viernes, 9 de mayo de 2008

The Hives - No Pun Intended

Miraba nerviosamente el reloj, cada vez mas rapido, cada vez mas freneticamente.
6.21, 6.25, 6.32, y asi sucesivamente, hasta llegar a las 7.00.
Alzo la cabeza, esperando ver la antigua figura contrapuesta a la luz del sol que no penetraba en el pasadizo en el que el estaba escondido.
Un lejano grito le llego por detras de la cabeza. Como siempre, sintio un vacio en el craneo, se desdoblaron sus huesos, y la piel se tenso hasta casi romperse.

Los viajes "a traves del oscuro espejo", como habia escrito en cartas posteriores a mi persona, nunca eran cosas agradables.
Me decia que habian empezado hace unos meses, nunca llege a entender como, pero como muchas de las cosas impresionantes de la vida, llegaron subitamente.
La primera vez lo aludio a un sueño lucido, y solo en su segundo viaje descubrio esta nueva realidad.
Siempre eran a las mismas horas, a las 7.00 pm, y volvia a las 00.00 am, azarosas horas por decirlo menos. Lo que en esas horas muertas, era dificil de decir.

En sus primeras cartas, me describia "una eterna sabiduria reptante en cada rincon de ese mundo circular", lo cual me intrigaba bastante. Muchas cartas hubieron con teorias o tesis sobre metafisica, razones, matematicas, cosmologia y otras artes que no recuerdo. Tambien me hablaba, a veces, en latin o sanscrito, y luego de unos minutos, se disculpaba y continuaba con su normal ingles. Grandes conocimientos habia adquirido durante varios años, era tema de conversacion sus nociones, sus teorias, y algunas de sus profecias.

Poco o nada me llegaba a decir sobre esos viajes, pero hubo un pasaje que me desconcerto: " ... y llegado cierto punto, me erguí sobre una alta torre, alta como el Coloso de Rodas, y de ahi vislumbre las infinitas luciernagas que invadian y pululaban en la noche."
Si bien no era de los mas profundos o bellos, llegaba a ubicarme en el, y ver la multitud de luces que el describia. A veces envidiaba esos viajes oniricos.
Mas, poco duraron mis celos.

Aqui es donde el me empezo a relatar en detalles las transciones y los escabrosos temas a los que el se enfrentaba cada dia entre 7.00 y 00.00 horas.
Me relataba como se habian trasformado sus placerosos viajes en sometidos y sufridos viajes obligados, cargados de dolor, de un sentimiento vacio.
Ya no aprendia, y cada vez que volvia, se le veia mas decaido, mas destruido.
Me alarmo una de sus ultimas cartas: " No puedo, se esta transmutando ... en un dolor agudo a los sentidos antes vivos... ahora, no quiero sino dejar de ir ahi."
Cierto dia, al ver que no llegaba, lo fui a buscar al callejon donde solia "viajar" y "regresar" cada vez. Espere largo rato, hasta que el cansancio de la noche hizo que me quisiera retirar a mi hogar. Me iba alejando del callejon, mientras encendia mi pipa, cuando lo escuche. El horror de un grito, crucificado en la mortecina neblina londinense, me helo la sangre y los sentidos. Era un alarido mortal, desgarraba el alma de quien lo oyera. Corri a toda marcha al viejo callejon, de donde sabia que venia tan penumbroso quejumbre.
Y la vision, ¡oh!, horrible vision que hasta ahora me atormenta, en mis mas notables pesadillas.

El torso blanquecino, torcido como un grotesco tornillo, y la cara, ¡Dios me salve!, sufrida cara de dolor y espanto, marcada para siempre en la triste mueca del horror inmediato. El repugnante engrendo que antes habia sido mi amigo, ahora se encontraba regado en el piso, vision grotesca, masa de carne descompuesta retorcida por quien sabe que accion.

Aun ahora, en la maison de santé, no dejo de pensar en eso. Mi confinamiento no es mas que bueno, en muchos sentidos. A veces veo por sobre la rejilla, y logro reconocer la maquiavelica mueca horrorosa de mi buen amigo, y mi mente divaga y sueña. Ahora, sumido en mi pequeña prision, he logrado hacer lo que mi confidente hacia con tanta cotidianidad, he llegado a pasar el oscuro espejo, he visto cosas maravillosas, y nadie logra creerme como le creian a el. He logrado la inteligencia suprema, no hay nada en los libros que yo no sepa, y aqui me ven, atrapado entre locos y monjas, como escoria. Mi buen amigo, no se que te paso, pero ahora te he superado, y no terminare como tu, una triste mortaja regada en cierto callejon.
Me he convertido en algo superior, aunque tu recuerdo me atormente, soy superior.
He llegado a ser un Dios.

Not now, darling.

sábado, 26 de abril de 2008

"Me odiaras, lo se, cuando leas esto. Esta sera la ultima de mis cartas, lo se también
Es mas, puedo decir que sera la ultima carta que leas en tu vida.
No me interesan tus motivos, dejaste mi orgullo herido, mi vida desecha, tomaste todo eso, y lo convertiste en tu alimento. Comiste por años de mi dolor, de mi humillación.

Deje que cuidaras a nuestros hijos, los criaste como quisiste. Me arrepiento. Ahora, Anna es una mujer, y Henry hace años que no lo he visto. Supongo que estará muy feliz con su novia. Por momentos, me veo reflejado en ellos, cuando eramos jóvenes, no nos importaba el pasado ni el futuro. Profanábamos las tumbas de nuestros recuerdos día a día, solo para agregarle la nueva agua del futuro. Ahora, no eres mas que una mujer que desperdicia sus días sentada frente a una televisión, ante un computador, ante un notario, o ante alguno de sus tantos amantes. Si, ¿Creías que no sabia que me engañabas?. Por eso te deje, insignificante mujer, y no por "motivos que van mas allá de tu comprensión" como te dije en algún momento. Me hizo bastante feliz que no me dijeras anda sobre eso, es mas, hubiera jurado que aparte del llanto falso, no demostraste nada mas cuando saque mis maletas por la puerta.

Ahora, que debes estar recordando todo, supongo que tendre que decirte que voy a hacer. Voy a entrara tu casa, por esa ventana, y voy a romperte el cuello. Si, mira atras, esa ventana. ¿Ves ese fulgor extraño?, es el fuego de estos ojos tras sus lentes. Luego de hacer eso, mi cuenta estara completa. No me importara morir en la carcel, tengo cancer terminal, asi que no creo que sirva de algo. Simplemente, morire en una habitacion de algun hospital, conectado al suero, mejor comida que cualquiera que tu hayas hecho. Dudo que mis hijos me crucifiquen por hacerte esto. Mas que mal, ellos sienten lo mismo que yo.¿Acaso llegaste a pensar que podian querer a una mujer que le daba mas atenciones a su cara que a sus hijos?.
Gracias a Dios que ellos pudieron negar esas cosas, y yo me encargue de enseñarles decencia y otras cosas mas. Si, yo fui quien les enseñe a comer, a vestirse, a vivir como seres humanos. Cada vez que venían de visita, los instruía. Algo que tu nunca hiciste.
Bien, creo que a llegado la hora. Te conozco bien, así que corte el teléfono, robe tu celular, desconecte la alarma, y cerré los cajones con cuchillos de la cocina. Te dije que algún día nos serviría esa cerradura.
Ahora, haceme el favor de dejar esta carta en la mesa, y mirar al vació con horror. Claro, esa expresión.
Nos vemos en el infierno."

La mujer dejo la carta en la mesa, y, como le habían indicado, miro al vació con horror. Mas, en vez de correr, y de tener que morir a manos de su ex-esposo, tomo su cinturón, subió a una de las sillas del comedor, y lo paso rápidamente de la viga hacia su cuello. apretó, y pateo la silla. Luego de unos momentos, su cuerpo se mecía como un péndulo.
Se abrió lentamente la puerta.
- Te conocía mucho mejor de lo que tu nunca pensaste. In pace requiescat.

Debora

domingo, 20 de abril de 2008

Estas ahi, dando vueltas a ciegas en una habitacion de sillas y mesas.
Y yo, temeroso de hablarte, te niego la vista. Tambien te niego el habla, y el entendimiento.
Te veo sola, o puede ser que yo sea quien este solo. Busco en tus ojos alguna señal, algun grito silenciado en la cornea oscura.
Tu pelo da oscuros destellos que se pierden en los infinitos remolinos del mismo, no dejando ver tus ideas ni lo que sientes.
No te llego a entender por completo, ni a verte el alma entumecida, ni a amar el blanco de tu piel.
Dudo que pueda llegar a entenderte, mas la palabra sincera podra dejar mis dudas en paz.
Palabras, canciones, gritos y silencios. Hechos y desechos juntos en espejos de papel.
Mas, ahora las horas, los dias, los eones pasan, y no hay palabras de por medio. No hay mas risas , ni llantos, ni bromas, ni halagos, ni falsos enojos.
Ni siquiera hay un tibio desenlace aburrido. Ni siquiera un odiado "¿Ya, y?" perfilado en tus labios.
Ahora, en mi habitacion, en mi laberinto cerebral, me pregunto, ¿Acaso son ideas mias?, ¿Acaso tu no sientes lo mismo que yo?, ¿Acaso mis pensamientos han sido errados todo este tiempo, y ya no eres, ni soy para ti, nada mas que nada?.
No lo se, no lo puedo pensar. No me has dejado pensar en nada. No puedo si no vagar tristemente en mis conjeturas, reteniendo mi agraciada imaginacion.
Asi que, ahora, dime tu, ¿Eres tu ahora, o no volveras a serlo jamas?

Lonely Town

viernes, 18 de abril de 2008

No podia recordar la ultima vez que habia estado ahi. Tal vez hace un año o dos, tal vez mas. Conocia de memoria las caminos hechos por paseantes ausentes, conocia bien el olor de la palmera que crecia en medio de ese pequeño bosque de coniferas de largos nombres.
Habia estado vagando unos cuantos minutos, buscando. Las pequeñas lapidas, afloraban a la fuerza en el nacimientos de aquellos arboles.
Arboles de hojas carmesi, arbustos verdes y ocres, marrañas de enrredaderas, gran cantidad de viva vegetacion nacia donde se posara la mirada. Y, debajo de este fructifero espectaculo, se erguian las lapidas. Millones de lapidas, asi como millones de arboles, emergian, mostrando sus finos caracteres esculpidos.
"Ira", decia la mas cercana, coronada por un arbusto gris y azul, con perdidas hojas pinteadas adornandolo. "Amor" , sobresalia en un arbol de duraznos. "Envidia" y "Celos" crecian abrazados por los troncos. Solo "Soledad", la triste palmera, crecia alejada de todo. Y sus largas hojas tocaban el suelo, tratando de tocar las raices de algun arbol cercano.
Y yo observaba tal acto, pensando en lo mal que deberia ser una palmera.
En tales pensamientos estaba sumido, que no vi a una graciosa joven, que llevaba hojas y flores en sus brazos. En un canasto, palas y fertlizante llevaba.
Llego hacia la palmera, removio un poco de su tierra, puso hojas y fertilizantes, y planto flores en ellos.
Embobado, deje de lado mis pensamientos, decidido a hablar con tal musa, que a mi vista, aparto sus enseres, y corrio en direccion opuesta a la mia.
Y desde entonces espero, con la pala y las hojas en la mano, su regreso.
Cada cierto tiempo, riego la palmera, y veo como la lapida se marchita un poco cada vez.
Y hoy, entre los arboles, la veo venir. Todo va a estar bien.