Open a tree

domingo, 28 de septiembre de 2008

Estoy apoyado en un vientre, donde la luz me rompe las corneas, mientras miro mas alla del sol, una nube en tu ojo, un ojo amarrilo en la laguna lechosa. El amarillo me reluce y sigo mirando hacia la estrella materna, con los ojos ya encegecidos, mientras mis pies se hunden en el barro, mis zapatos se estacan ahi, termino caminando solo en pies desclazos por el estrecho camino de tierra, coronado con sauces que se mecen al viento y susurran en mi cabeza.
Mas alla, al final del camino, esta el alba oscura, el gris blanco, el hombre comprensivo, un especimen no encontrado que me habla con su musica ancestral, y me regurgita trozos de escritura olvidada como los viejos dias de años muertos. Y la lata cruje arriba en mi cabeza, y, veo nuevamente los ojos amarillos que me observan con detencion, posandose en mis cabellos alborotados en mi cabeza, el pendulo que es su mano me arregla, y me toca las mejillas rosaceas, con todavia el tremulo del sueño le respondo la caricia, mientras me imagino durmiendo nuevamente, arriba alla, en el cojin arenoso de mi espacio.

Teardrop

El llanto. No, no es solo el hecho de liberar fluidos salinos por los conductos lagrimales. Al menos, eso creo.
La risa. La risa es como el llanto. Irrefenable, fea si es falsa, armoniosa si es original, molesta en algunos casos, mal lograda por mucha gente.
Finjir la sonrisa se puede hacer. Tambien el llanto.
Claro, a veces, no se puede, y simplemente hay que dejar que te lleve. Da pena, es cierto.
Es sinonimo de pena, de muerte, de lejania. Tambien hay un buen llanto, reconciliaciones, risa, etc.

Llorar es un arte, y como todo arte, va en varias clases. Llorar no es lindo si no se sabe hacer, ni siquiera es lindo si lo tratas de embellecer. Hay gente que llora hermosamente, con sentimiento, sin sonidos, con un leve mascullido de dolor o felicidad.
Estan otros, que lloran estrepitosamente, gritando, saltando, mostrandoles a todos su derrochista impetu.

En efecto, llanto y risa son cosas poderosamente curiosas. Puedes llorar y reir, o viceversa, haciendo una mezcla variopinta. Ahora, en estos precisos momentos, oigo el llanto pausado de un gato. Cosa rara, los animales lloran, pero no rien. Un gato maulla en mi ventana y le veo los ojos cristalinos como opalos recortados en la noche. En cambio, nunca he visto la esplendorosa risa de un gato, ni una risa sin gato, mucho menos.

Family Business

viernes, 6 de junio de 2008

El dedo indice se contrajo como en camara lenta. El infimo mecanismo se acciono, el diente se movio, con un click mecanico. El percutor volvio a su original posicion con violencia, golpeando la aguja retractil, debil engranaje de pertubador resultado. El golpe genera una llamarada gigante en ese microesquema. La mezcla de nitrato de potasio, carbono y azufre explota, haciendo moverse la corredera, expulsando el caliente casquillo, disparando el metal curvado. En el mismo instante, se llena el engranaje con un nuevo casquillo y metal curvado, mientras la pieza se mueve y silba por el aire, corriendo airadamente por el cañon.
El metal surca el aire, diez centimetros, un metro, cinco metros. En su camino, atraviesa y destruye la cutila, los fluidos, y las alas de un mosquito infortunado que pasaba por ahi.

Luego de embebida con tales fluidos, la bala siguio su curso, diez metros. A los dieciseis metros, la bala penetro la dermis, rozo un hueso, rompio un nervio, rebano una arteria y repitio el proceso a la inversa.
La debil piel no aguanta, y deja pasar el metal, que surca unos metros mas hasta llegar a una fria pared de marmol. Se incrusta con dolor, doblandose en si misma, aplanandose un tanto, quedandose igual de fria que la pared. Al segundo, tres, quince, veinte de sus hermanas tuvieron su mismo final. Una familia de balas en el marmol blanco.

Elizabeth

miércoles, 28 de mayo de 2008

Gene Kelly - Singing in the Rain

Le alzanze una taza de cafe humeante. La tomo con timidez, aun empapada por la lluvia.
Gracias, dijo en tono amable y triste. El pelo le caia en la cara, pegandosele en las mejillas.Debe haber notado que la miraba, por que con un diestro movimiento, se aparto el cabello de la cara, para posarlo tras sus hombros. Todavia no habia yo articulado palabra, no por cohibicion, sino por que no veia que decir. Me paro todavia en silencio, tomo del baño una toalla y voy a dejarsela. Alli esta, mirando mi departamento con extrañeza. Observa el cuadro azul a rayas que pinte hace un tiempo. Lo primero que me dice al verme, es, con voz infantil, quien pinto eso.
Yo, le digo cortante. Creo que nunca ganare un premio por mi amabilidad. Le lanzo con cariño la toalla, todavia desde el umbral de la puerta. Se seca el cabello con entusiasmo. Ahora, que esta parada, puedo notar la complejidad de su cuerpo. Es bello, acorde a la edad que creo que tiene. La polera morada y mojada forma pequeñas lineas humedas, pegadas a su cuerpo. Los raidos pantalones desprenden todavia gotas de lluvia, que caen suave y tortuosamente en mi alfombra.
Termina su precario secado y se desplomo en la silla. Por que lo hacias, le pregunto. Singing in the rain, recibo por unica respuesta. El recuerdo de la antigua pelicula flota en mi mente, como una transparente y fina pelicula. La puedo ver, saltando en charcos de agua, cantando, bailando.
Despabilo, y le digo que si quiere que le preste ropa para cambiarse. Desconfia un poco, pero luego asiente.
La pieza el fondo, segundo cajon. Ahi hay ropa. Hay ropa, lo se, ropa de mujer. Ella la dejo ahi, ni siquiera se digno a sacarla de mi hogar. Ropa de mi ex-novia, le digo hosca y vaciamente.
Lo supuse, dice, mirando la foto en sepia que nos muestra a los dos al borde del rio.
La abandono un poco para que cambie su ropa. Tomo un poco del restante cafe, y lo deposito en mi taza roja. Busco en mi chaqueta el buen cigarro y el feliz fuego. Como dos viejos amigos, se abrazan el uno al otro. Le doy un sorbo al cafe. Amargo. Una bocanada de humo. Amargo.
Dejo que el cigarro se consuma poco a poco, mientras veo danzar las oniricas formas del humo.
La veo entrar, como un dulce recuerdo. El pelo recogido en una improvisada trenza. La ropa verde que ocupa es un conjunto que nunca a ella le vi puesto.
Simplemente, se veia bella. Se acerco y oli su perfume mezclado con el de la ropa. Menciono algo del orden, pero no oi mas.
Me quede comtemplandola un momento, recordando arroyos sin cause, libros infinitos, rosas de inocuo olor, ojos de maticez imposibles, brillos en el oscuro espacio.
Note el brillo de sus ojos, ese brillo en el espacio. Brillaron, y por primera vez note que poseia ojos. Ojos pardos y apagados, ahora refulguraban a la tenue luz de la lampara que iluminaba la estancia.
Se aproximo mas a mi, que subitamente me habia parado. Me rodeo con los brazos, timidamente todavia. Tal acto era osado, pero ella lo hacia con cuidado, como si tocarme fuera a romperme. Nada mas alejado de la realidad.
Senti como mis brazos se movieron, rodearon su cuerpo, su febril cuerpo. Cada uno de mis dedos era un apendice diferente, que examinaba con premura tal cuerpo.
Luego, su boca se aproximo, lenta y calidamente . Senti su vaho, dulce de moras o algo similar. No creo que haya forma de que explique que calor inundo mi pecho. Era como si enciendieran en mi un fatuo fuego eterno.
Desperte, con la cabeza apoyada en su vientre. Suave y aterciopelada piel que ahora dormia, dormia en mi cama, en mis sabanas, en mi almohada bajo su cabeza.
Me levante suavemente, me puse los interioes, y me dirigi al baño. Al momento, note cierto escozor en la espalda. Gire para verme mejor, y vi cuatro lineas rojas surcando mi blanca espalda.
Termine de examianrme, con la conviccion de volver a la cama. Pero, al llegar, no habia andie alli. La busque con la mirada y vi en el suelo su ropa, y otras cosas mas. Habia tomado mi polera.
Desde la cocina siento el tintineo de platos y cucharillas. Poco a poco, el olor del buen cafe llega a las ventanas de mi nariz.
Ven, hice cafe, me grita desde la cocina animadamente.
Yo solo atino a asentir con la cabeza, ignorando que ella no puede verme. Mientras cruzo el apartamento hacia la cocina, canto:
- What a glorious feeling, I'm happy again.

Are you there?

viernes, 9 de mayo de 2008

The Hives - No Pun Intended

Miraba nerviosamente el reloj, cada vez mas rapido, cada vez mas freneticamente.
6.21, 6.25, 6.32, y asi sucesivamente, hasta llegar a las 7.00.
Alzo la cabeza, esperando ver la antigua figura contrapuesta a la luz del sol que no penetraba en el pasadizo en el que el estaba escondido.
Un lejano grito le llego por detras de la cabeza. Como siempre, sintio un vacio en el craneo, se desdoblaron sus huesos, y la piel se tenso hasta casi romperse.

Los viajes "a traves del oscuro espejo", como habia escrito en cartas posteriores a mi persona, nunca eran cosas agradables.
Me decia que habian empezado hace unos meses, nunca llege a entender como, pero como muchas de las cosas impresionantes de la vida, llegaron subitamente.
La primera vez lo aludio a un sueño lucido, y solo en su segundo viaje descubrio esta nueva realidad.
Siempre eran a las mismas horas, a las 7.00 pm, y volvia a las 00.00 am, azarosas horas por decirlo menos. Lo que en esas horas muertas, era dificil de decir.

En sus primeras cartas, me describia "una eterna sabiduria reptante en cada rincon de ese mundo circular", lo cual me intrigaba bastante. Muchas cartas hubieron con teorias o tesis sobre metafisica, razones, matematicas, cosmologia y otras artes que no recuerdo. Tambien me hablaba, a veces, en latin o sanscrito, y luego de unos minutos, se disculpaba y continuaba con su normal ingles. Grandes conocimientos habia adquirido durante varios años, era tema de conversacion sus nociones, sus teorias, y algunas de sus profecias.

Poco o nada me llegaba a decir sobre esos viajes, pero hubo un pasaje que me desconcerto: " ... y llegado cierto punto, me erguí sobre una alta torre, alta como el Coloso de Rodas, y de ahi vislumbre las infinitas luciernagas que invadian y pululaban en la noche."
Si bien no era de los mas profundos o bellos, llegaba a ubicarme en el, y ver la multitud de luces que el describia. A veces envidiaba esos viajes oniricos.
Mas, poco duraron mis celos.

Aqui es donde el me empezo a relatar en detalles las transciones y los escabrosos temas a los que el se enfrentaba cada dia entre 7.00 y 00.00 horas.
Me relataba como se habian trasformado sus placerosos viajes en sometidos y sufridos viajes obligados, cargados de dolor, de un sentimiento vacio.
Ya no aprendia, y cada vez que volvia, se le veia mas decaido, mas destruido.
Me alarmo una de sus ultimas cartas: " No puedo, se esta transmutando ... en un dolor agudo a los sentidos antes vivos... ahora, no quiero sino dejar de ir ahi."
Cierto dia, al ver que no llegaba, lo fui a buscar al callejon donde solia "viajar" y "regresar" cada vez. Espere largo rato, hasta que el cansancio de la noche hizo que me quisiera retirar a mi hogar. Me iba alejando del callejon, mientras encendia mi pipa, cuando lo escuche. El horror de un grito, crucificado en la mortecina neblina londinense, me helo la sangre y los sentidos. Era un alarido mortal, desgarraba el alma de quien lo oyera. Corri a toda marcha al viejo callejon, de donde sabia que venia tan penumbroso quejumbre.
Y la vision, ¡oh!, horrible vision que hasta ahora me atormenta, en mis mas notables pesadillas.

El torso blanquecino, torcido como un grotesco tornillo, y la cara, ¡Dios me salve!, sufrida cara de dolor y espanto, marcada para siempre en la triste mueca del horror inmediato. El repugnante engrendo que antes habia sido mi amigo, ahora se encontraba regado en el piso, vision grotesca, masa de carne descompuesta retorcida por quien sabe que accion.

Aun ahora, en la maison de santé, no dejo de pensar en eso. Mi confinamiento no es mas que bueno, en muchos sentidos. A veces veo por sobre la rejilla, y logro reconocer la maquiavelica mueca horrorosa de mi buen amigo, y mi mente divaga y sueña. Ahora, sumido en mi pequeña prision, he logrado hacer lo que mi confidente hacia con tanta cotidianidad, he llegado a pasar el oscuro espejo, he visto cosas maravillosas, y nadie logra creerme como le creian a el. He logrado la inteligencia suprema, no hay nada en los libros que yo no sepa, y aqui me ven, atrapado entre locos y monjas, como escoria. Mi buen amigo, no se que te paso, pero ahora te he superado, y no terminare como tu, una triste mortaja regada en cierto callejon.
Me he convertido en algo superior, aunque tu recuerdo me atormente, soy superior.
He llegado a ser un Dios.

Not now, darling.

sábado, 26 de abril de 2008

"Me odiaras, lo se, cuando leas esto. Esta sera la ultima de mis cartas, lo se también
Es mas, puedo decir que sera la ultima carta que leas en tu vida.
No me interesan tus motivos, dejaste mi orgullo herido, mi vida desecha, tomaste todo eso, y lo convertiste en tu alimento. Comiste por años de mi dolor, de mi humillación.

Deje que cuidaras a nuestros hijos, los criaste como quisiste. Me arrepiento. Ahora, Anna es una mujer, y Henry hace años que no lo he visto. Supongo que estará muy feliz con su novia. Por momentos, me veo reflejado en ellos, cuando eramos jóvenes, no nos importaba el pasado ni el futuro. Profanábamos las tumbas de nuestros recuerdos día a día, solo para agregarle la nueva agua del futuro. Ahora, no eres mas que una mujer que desperdicia sus días sentada frente a una televisión, ante un computador, ante un notario, o ante alguno de sus tantos amantes. Si, ¿Creías que no sabia que me engañabas?. Por eso te deje, insignificante mujer, y no por "motivos que van mas allá de tu comprensión" como te dije en algún momento. Me hizo bastante feliz que no me dijeras anda sobre eso, es mas, hubiera jurado que aparte del llanto falso, no demostraste nada mas cuando saque mis maletas por la puerta.

Ahora, que debes estar recordando todo, supongo que tendre que decirte que voy a hacer. Voy a entrara tu casa, por esa ventana, y voy a romperte el cuello. Si, mira atras, esa ventana. ¿Ves ese fulgor extraño?, es el fuego de estos ojos tras sus lentes. Luego de hacer eso, mi cuenta estara completa. No me importara morir en la carcel, tengo cancer terminal, asi que no creo que sirva de algo. Simplemente, morire en una habitacion de algun hospital, conectado al suero, mejor comida que cualquiera que tu hayas hecho. Dudo que mis hijos me crucifiquen por hacerte esto. Mas que mal, ellos sienten lo mismo que yo.¿Acaso llegaste a pensar que podian querer a una mujer que le daba mas atenciones a su cara que a sus hijos?.
Gracias a Dios que ellos pudieron negar esas cosas, y yo me encargue de enseñarles decencia y otras cosas mas. Si, yo fui quien les enseñe a comer, a vestirse, a vivir como seres humanos. Cada vez que venían de visita, los instruía. Algo que tu nunca hiciste.
Bien, creo que a llegado la hora. Te conozco bien, así que corte el teléfono, robe tu celular, desconecte la alarma, y cerré los cajones con cuchillos de la cocina. Te dije que algún día nos serviría esa cerradura.
Ahora, haceme el favor de dejar esta carta en la mesa, y mirar al vació con horror. Claro, esa expresión.
Nos vemos en el infierno."

La mujer dejo la carta en la mesa, y, como le habían indicado, miro al vació con horror. Mas, en vez de correr, y de tener que morir a manos de su ex-esposo, tomo su cinturón, subió a una de las sillas del comedor, y lo paso rápidamente de la viga hacia su cuello. apretó, y pateo la silla. Luego de unos momentos, su cuerpo se mecía como un péndulo.
Se abrió lentamente la puerta.
- Te conocía mucho mejor de lo que tu nunca pensaste. In pace requiescat.

Debora

domingo, 20 de abril de 2008

Estas ahi, dando vueltas a ciegas en una habitacion de sillas y mesas.
Y yo, temeroso de hablarte, te niego la vista. Tambien te niego el habla, y el entendimiento.
Te veo sola, o puede ser que yo sea quien este solo. Busco en tus ojos alguna señal, algun grito silenciado en la cornea oscura.
Tu pelo da oscuros destellos que se pierden en los infinitos remolinos del mismo, no dejando ver tus ideas ni lo que sientes.
No te llego a entender por completo, ni a verte el alma entumecida, ni a amar el blanco de tu piel.
Dudo que pueda llegar a entenderte, mas la palabra sincera podra dejar mis dudas en paz.
Palabras, canciones, gritos y silencios. Hechos y desechos juntos en espejos de papel.
Mas, ahora las horas, los dias, los eones pasan, y no hay palabras de por medio. No hay mas risas , ni llantos, ni bromas, ni halagos, ni falsos enojos.
Ni siquiera hay un tibio desenlace aburrido. Ni siquiera un odiado "¿Ya, y?" perfilado en tus labios.
Ahora, en mi habitacion, en mi laberinto cerebral, me pregunto, ¿Acaso son ideas mias?, ¿Acaso tu no sientes lo mismo que yo?, ¿Acaso mis pensamientos han sido errados todo este tiempo, y ya no eres, ni soy para ti, nada mas que nada?.
No lo se, no lo puedo pensar. No me has dejado pensar en nada. No puedo si no vagar tristemente en mis conjeturas, reteniendo mi agraciada imaginacion.
Asi que, ahora, dime tu, ¿Eres tu ahora, o no volveras a serlo jamas?

Lonely Town

viernes, 18 de abril de 2008

No podia recordar la ultima vez que habia estado ahi. Tal vez hace un año o dos, tal vez mas. Conocia de memoria las caminos hechos por paseantes ausentes, conocia bien el olor de la palmera que crecia en medio de ese pequeño bosque de coniferas de largos nombres.
Habia estado vagando unos cuantos minutos, buscando. Las pequeñas lapidas, afloraban a la fuerza en el nacimientos de aquellos arboles.
Arboles de hojas carmesi, arbustos verdes y ocres, marrañas de enrredaderas, gran cantidad de viva vegetacion nacia donde se posara la mirada. Y, debajo de este fructifero espectaculo, se erguian las lapidas. Millones de lapidas, asi como millones de arboles, emergian, mostrando sus finos caracteres esculpidos.
"Ira", decia la mas cercana, coronada por un arbusto gris y azul, con perdidas hojas pinteadas adornandolo. "Amor" , sobresalia en un arbol de duraznos. "Envidia" y "Celos" crecian abrazados por los troncos. Solo "Soledad", la triste palmera, crecia alejada de todo. Y sus largas hojas tocaban el suelo, tratando de tocar las raices de algun arbol cercano.
Y yo observaba tal acto, pensando en lo mal que deberia ser una palmera.
En tales pensamientos estaba sumido, que no vi a una graciosa joven, que llevaba hojas y flores en sus brazos. En un canasto, palas y fertlizante llevaba.
Llego hacia la palmera, removio un poco de su tierra, puso hojas y fertilizantes, y planto flores en ellos.
Embobado, deje de lado mis pensamientos, decidido a hablar con tal musa, que a mi vista, aparto sus enseres, y corrio en direccion opuesta a la mia.
Y desde entonces espero, con la pala y las hojas en la mano, su regreso.
Cada cierto tiempo, riego la palmera, y veo como la lapida se marchita un poco cada vez.
Y hoy, entre los arboles, la veo venir. Todo va a estar bien.

Kill the sunlight

domingo, 9 de marzo de 2008

Pasar desapercibido. Solo tenia que pasar desapercibido. Desaparecer en la multitud, fundirse con la masa.
La agria caminata por la concurrida avenida tenia ese olor a desprecio que todas los lugares sobre poblados poseían. La gente caminaba y sus vacíos pasos los llevaban de aquí para allá, son prisa o con calma. Y así, el también iba caminando, obviamente con calma, por que así no podría ser visto ni oído. Algo perturbado, miraba a todos con temor, se hacia a un lado cada vez que alguien podría tocarlo. Caminaba con la cabeza gacha y los hombros hacia adentro. Daba largos y cuidadosos pasos, no pisaba las grietas de la calle ni se aventuraba por los callejones. Se ponía nervioso si alguien lo miraba, era cuidadoso de no mirar a nadie a los ojos.
En determinado momento de esa tarde, mientras él caminaba, algo paso. El cielo se abrió, y de las nubes, un rayo de luz se pronuncio sobre la cabeza de nuestro singular personaje.
La luz iluminaba su sombrío rostro. Era agradable a la vista, pero tenia los ojos rojos, y grandes ojeras. Eso, y su pelo marrón era lo que mas relucía en pos de la nueva y morbosa iluminación.
Se altero. Todas las caras se había vuelto hacia el. Había un circulo alrededor suyo, la gente lo miraba expectante, como si esperaban a que hiciera algo. Y claro que hizo algo, aparto a la gente y corrió. Corrió mucho, y la luz lo perseguía. Donde fuera, ahí estaba la luz. Se puso bajo un puente, y así la luz lo pudo ubicar. Estaba al borde de la locura, la maldita luz hacia que todos lo vieran. Era la atención recurrente de la masa.
Se cansaba. Había corrido mucho, la gente lo seguía mirando, los niños gritaban a su paso y los viejos le rezaban.
No podia seguir. Las piernas le fallaban. Era un mounstro, y todos lo veian y juzgaban. La cabeza lo mataba, la luz le quemaba por dentro. Como podia escapar de la omnisciente luz que lo perseguia. Su juicio se apagaba y dejaba que el instinto lo llevara.
Grito. Grito mas fuerte. Las piernas le respondieron, era como un animal salvaje corriendo por la jungla de cemento y metal. Llego al borde del viejo rio en el centro de la ciudad.
Salto, y la cabeza sono con un ruido hueco cuando impacto con una de las tantas piedras que relucian en el rio. Y mientras tanto, la luz se iba.
Un hombre, caminando solo y miedoso, pronto tambien recibiria la vista de una agrabable luz.

Every Drop is a Life/Lie

sábado, 8 de marzo de 2008

Malditos buses. De verdad, odio cuando demoran tanto, dijo para si Jack, bajo la tenue luz del paradero. La noche era oscura y lluviosa, cosa rara en estos días. A cierta hora, el cielo se había despojado de su traje azulino y ahora vestía un manto azabache que a momentos refulguraba con esporádicos relámpagos. Era bastante bello, pero aun asi, Jack estaba inquieto. Es comun que la gente se apure con la lluvia, mas no se sabe por que. Creen que el agua les hara algo mas que mojarlos. Y Jack era una de esas personas.
Junto con el millon de personas que se mojaban en la lluvia repentina, Jack penso, al igual que todos ellos, que este no era un buen dia.
Habia salido de trabajar, y llevaba una hora atascado en el paradero, esperando que algun bus pasara por ahi. Incuyendose a el, cuatro personas compartian este atraso. El mas cercano era un hombre un tanto viejo, encorvado. Debia de ser zapatero o musico, por los cayos de sus dedos. Claro, el pequeño maletin del que sobresalia un martillo desmentia que fuera musico. Mas alla, apoyados en la baranda, estaba una pareja, al parecer disfrutando el dia. Su embobamiento de enamorados no les hacia notar que a el le caía la mitad de la lluvia en la chaqueta, y que ella estaba mojando su pequeño bolso. A Jack no le gustaba ver eso, envidia que se convertiria en asco brotaba en su interior. El siguiente personaje era una mujer, mas o menos de la edad de el, de cabello castaño, largo y liso, tomado en una cola. Por las finas lineas de su cara, corrian todavia gotas de lluvia y en su ropa se reflejaba lo mucho que la habia abatido la lluvia.
Llevaba un maletin de trabajo de cuero negro, que hacia juego con su negra vestiementa. Abogada tal vez, penso Jack. Estaba por empezar a convesar con ella, cuando un sofocado grito a su lado lo hizo voltearse. El viejo se habia estirado completamente, tratando de respirar el humedo aire, la mano en su corazon y la mirada al cielo. De su boca salian sofocantes jadeos, mientras Jack corria a auxiliarlo. Trato de apoyarlo contra la baranda, pero el viejo se resistia, como si mantenerse ahi fuera su motivo de vida. La mujer se había acercado tambien a ayudar, mientras los amantes se mantenían lejos, para que el decrepito viejo no manchara su esfera de blanco amor. Dos minutos pasaron entre jadeos y ayudas, hasta que el viejo dejo los bruscos movimientos, y cayo en el eterno sueño. La abogada, serena todavia, le cerro los ojos y lo dejo apoyado. Jack, imagino la vida del hombre pequeño, ahora frio y muerto. La vacilacion duro poco, por que en la lejania se veia venir el esperado bus. En cuanto llego, la pareja subio rapidamente. La mujer, se quedo mirando al muerto, y luego subio. Jack, tambien tenia deseos de subir, pero queria quedarse ahi, y poder llevarse a aquel hombre. Mas, el era un humano, y uno muy egoista. Subio, y se sento en la parte trasera. Desde ahi todavia podia ver al pequeño ser, durmiendo. Mientras el bus andaba, se imagino todo como un mal sueño. Mientras, la silueta de un viejo muerto se hacia difusa en la lluviosa noche.

Letter to Mia

miércoles, 5 de marzo de 2008



Get Over It - Ok Go
Hola.
No sabia como empezar esta carta. Supongo que el saludo seria lo mejor. Mas que mal, no somos tan incivilizados como para no saludarnos.
Yo he tratado, pero no respondes las llamadas.
¿Que puedo hacer, si me ignoras por completo, como a un extraño? ¿Acaso no forme parte de tu vida?. Bueno, pensé, tengo la vieja mecanográfica, esa que a ti tanto te gustaba, que decías que daba un toque kitsch a mi departamento. Bueno, la repare, solo para escribirte esta carta. A la antigua.

Reescribí esto tantas veces, por equivocaciones que no pude borrar, como por que no sabia con exactitud que decirte. Por que, ¿Que decirte?. Tenia tantas cosas que decirte en persona, antes de que te fueras.
Primero pense que era una broma, no podias irte con el.
Es menos que un vivo, en realidad, no esta vivo.

Si la vida que vivimos juntos era buena, ¿Por que escapar de ella?. Cada dia me lo pregunto, solo en el apartamento que compartiamos. Las hojas que dejaste en mi cama, las cartas que el te escribio. ¿Cuando paso? ¿Cuando se tranformo nuestra relacion en un retorcido juego?.

Nunca pense que podrias irte. Dejarme. Dejar nuestra habitacion, nuestra cama. El puede ser mejor que yo, el puede entenderte mas que yo, pero yo te amo. Si, te sigo amando.

Ahora, no puedo hacer nada. Trate de rehacer las cosas, conoci otra gente, me despege de tu recuerdo. Funciono por un tiempo, pero mentirme solo hacia que me sintiera peor.

Rogarte que volvieras seria una estupidez. No podria hacer que volvieras a mis brazos, nunca mas. Y ahora, enterrada a 3 metros bajo tierra, solo me queda lamentarme y llorar, por que me dejaste por otro, y a ese otro lo dejaste por la Muerte.

Pierrot Privilège

miércoles, 27 de febrero de 2008

Cuando el gentilhombre llego al pueblo, en su traje blanco y sombrero de copa negro, causo un pequeño revuelo.
Ya habían llegado antes gentes con ropajes extraños, y luego se habían convertido en parte del pueblo.
Hombres y mujeres, vestidos con su vida, habían ahí llegado.
Los había quienes llegaron manchados, con ropas sucias de mentiras, y bigotes que escondían su cara. También había quienes, recién llegados, se despojaron de su ropa, la quemaron y anduvieron desnudos por las vacías calles. Aquellos eran los llamados redimidos.

En cambio, este hombre, aunque muy familiar en aspecto, era completamente diferente en esencia. Su ropaje blanco, mostraba lo que ninguno de los que allí habían llegado podrían haber llegado a aspirar en vida. La pureza de sus blancos ropajes nunca había sido vista en el pueblo. Los mas antiguos sabían que ellos nunca pasaban por los pueblos. Ellos simplemente pasaban de largo, hacia su verdadero hogar.

Cuando la gente se acerco, pudo sentir la cálida brisa que emanaba, como el calor de su espíritu los invadía. Trataron de tocarlo, para poder tomar un poco de su calor, pero el los aparto.
- Disculpen, no puedo ayudarlos
Y todos se extrañaron aun mas de aquel sublime hombre. El habla era algo que a ellos se les había arrebatado hace bastante tiempo. No habían oído voz alguna en años o décadas, y esta era simplemente celestial.
Su voz era como una delicada nota azul, que se podía saborear como el mas delicioso de los otoños. No había excesos, ni apuros en esa voz.
Por esto, los habitantes del pueblo, se seguían preguntando: ¿Que hará el aquí?

- Mi nombre es Pierrot Privilège, y necesito descansar aquí un día. - Dijo, entonando su voz, para que toda la congregacion escuchara- En la mañana, les daré un regalo, un regalo que su sol vuelva a brillar, que sus días tenga aire, y que sus voces se escuchen en el alba. Solo necesito descansar un día, por favor.

Terminado de hablar, saco de dentro de sus ropas una manta igual de blanca que el mismo, y se durmió en un rincón de la calle.

Mientras dormía, algunos se retiraron, pero los mas curiosos se acercaron mas a verlo. Dormía con la cabeza apoyada en la muralla. Su cara era blanca, sus cejas muy finas, y sus ojos grisáceos. La boca era una fina linea roja, lo único que daba color a su cara. Alguien le saco el sombrero, y pudieron ver su también pálido cabellos, pero tenia un mechón carmesí en uno de los costados.
La gente, satisfecha su curiosidad, marcho a dormir también. Nada había que hacer hasta mañana.

Al despuntar el alba, todos se agruparon alrededor de Pierrot. Al sentir el bullicio, desperezo y se levanto.
Arreglo su ropa, se puso el sombrero, y hablo.
- Como dije, les traigo un regalo. Por favor, observen.
De su sombrero saco una resplandeciente bola de luz, que vibraba timidamente en su mano. La lanzo al aire, y esta se disperso como una gran tela alrededor del pueblo. El gran manto abrazo las casas, y a la gente. Y de pronto, la luz fulguro en los ojos que antes habían estado vacíos. Y un árbol creció en el centro del pueblo, y sus frutos cayeron, dando pequeños golpecitos, como una lluvia de granizo. Y la gente pudo hablar, y hablo, y buenas palabras salieron de sus bocas, y comentaron lo bello del pueblo, lo bello que ahora había pasado.
Todos se regozijaban, y solo unos pocos notaron lo que acontecía con Pierrot Privilège.
Sus ropas blancas ahora eran una mezcla de macabros colores. Y su cara perdió su color, se apago como la noche apaga al día. Los ojos alguna vez grises, ahora era amarillos como la ira de Dios.
Cuando todos se regocijaron, Pierrot sufría. Y cuando terminaron de festejar, todos observaron a Pierrot Privilège.
Su vida acababa, su cálido espíritu se apagaba, su voz moría en sus labios. Luego de un momento, también sus movimientos te truncaron, su respiracion se agoto y el ultimo aliento escapo de su boca en forma de polilla.

Apoyaron el inútil cuerpo en el árbol, y mientras las mujeres lloraban y los hombres se miraban los unos a los otros, el árbol y el cuerpo se unieron. Solo su cara quedo tallada en la corteza del árbol. Pero el por completo había quedado esculpido en sus corazones.